“Inteligencia competitiva: una disciplina por descubrir”

“Inteligencia competitiva: una disciplina por descubrir”

Magister en Bibliotecología e Información
Curso: Tecnologías de la Información y Comunicación I
Profesor: Ricardo Lara Cabeza
Estudiante: Bárbara Barahona Garrido

Valparaíso, 17 de Julio de 2016

Índice

Páginas

1. Introducción 2
2. Estado del Arte
– 2.1. Evolución del concepto/ disciplina Inteligencia Competitiva (IC) 2
– 2.2. IC y los Profesionales de la Información (PI) 4
3. Marco teórico
– 3.1.Definición de la Inteligencia Competitiva 6
– 3.2. Diferencias entre la Vigilancia tecnológica (VT) y la Inteligencia Competitiva (IC) 8
– 3.3. Vigilancia tecnológica (VT) e Inteligencia Competitiva (IC) en las bibliotecas 9
4. Conclusiones 11
5. Referencias 12

1. Introducción

La inteligencia competitiva, es un concepto que ha ido creciendo en el último periodo, pues es un término que ha ganado terreno en la era digital y por sobre todo en la vertiginosa era de la información, debido a que se ve como un área emergente que cada vez genera un mayor interés en su definición y utilización en distintas organizaciones.

La Inteligencia Competitiva se relaciona directamente con la Vigilancia Tecnológica (VT), ya que si bien no están referidos al mismo proceso, son partes indivisibles de una misma estrategia utilizada en la industria y el mercado en la actualidad.

En el siguiente texto, hablaremos de la Inteligencia Competitiva (en adelante IC) que deriva desde el área empresarial, que se vincula a las TIC`S, y que se ha ido involucrando con cada vez más fuerza en las lógicas bibliotecológicas (en los centro de documentación y de análisis de la información, por ejemplo) y especialmente en la labor, o más bien, en la especialización y práctica que debe manejar un profesional de la información, para estar a la altura de los avances tecnológicos de las últimas tiempos.

2. Estado del arte
2.1. Evolución del concepto/ disciplina Inteligencia Competitiva (IC)

Estas temáticas son relativamente nuevas, pues comienzan a conceptualizarse en los `90, pero es ya desde la década del 2000, que se empieza con mayor fuerza a investigar y aportar sobre la Inteligencia Competitiva, específicamente en sus definiciones y usos.

En el artículo de José Luis Massón Guerra, titulado “Inteligencia Competitiva: Bases Teóricas y Revisión de Literatura” del año 2008, nos dice que la IC emerge como disciplina independiente en las ciencias de la administración, pero relacionada con el área de marketing (Walle, 1999). Nos muestra que surgió de la integración de varias perspectivas que tenían que ver con la inteligencia en las empresas, pero que se ha ido complejizando, ya que ahora no sólo apuestan por el mercado de clientes o los competidores, sino que va más allá de la cadena de valor de las empresas. Aquí se especifica que la IC es un proceso, y con mayor ahínco que no es espionaje, pues no incurre en prácticas ilegales ni antiéticas en la recolección de información, por lo que ha sido clasificada dentro del área del Knowledge Management (Chen et al, 2002). Se nombra también que el Competitor Intelligence no es IC, pero si forma parte del proceso. Se agrega que el valor añadido de la IC es que toma conceptos como la Planeación estratégica y el Competitor Intelligence (Wright et al. 2002a).

Según Tena y Comai (2005), hay variadas denominaciones que se pueden usar en este campo, pero que dependen del tiempo y el enfoque en que se utilice. Ellos sostienen que la IC es un método sistemático de planificación, recuperación, análisis, archivo, distribución de la información sobre el externo y la mejora de la competitividad de la empresas y organizaciones (Massón, 2008)

Con respecto al ciclo de la IC de Pelsmacker et al. (2005a), plantean que son seis las fases: planeación y enfoque, recolección, análisis, comunicación, proceso y estructura y cambio en la cultura organizacional. Por su parte, Attaway (1998) propone un cambio en el ciclo de la IC que consiste en: dirigir actividades de inteligencia, recolectar información, analizar, y diseminar. Chen et al. (2002) sugieren por su lado las siguientes fases: identificación de proveedores, de fuentes posibles de información, recopilación, evaluación de la validez, confiabilidad, utilidad de la información recogida, integración, interpretación y análisis, planificación estratégica o táctica, conclusiones y recomendaciones, diseminación y presentación de los resultados a la gerencia y finalmente feedback. (Massón, 2008).

Este mismo artículo, habla que son tres los trabajos importantes para entender la IC. Primero, el de Prescott (1999) que describe el desarrollo de la IC a través de un estudio longitudinal y es de los primeros en teorizar sobre este tema. Menciona cuatro etapas en la evolución de la CI, en términos de los atributos, localización, y problemas detectados. Otro trabajo que destaca es el de Ataway (1998) que menciona sobre la IC aspectos como: los tipos de inteligencia, usos, estado de desarrollo de la IC, las actividades de creación de IC, las fuentes de información, la toma de datos on-line, el análisis, el procesamiento de datos, evaluación y la diseminación, por nombrar algunos. Y por último, el de Bergeron et al. (2005) que describe los siguientes tópicos: terminología, evolución, proceso, técnicas analíticas, sistemas de IC, principales actores, organización, implementación, ética, y la formación de profesionales de IC.

Lo más interesante que podemos destacar de esta completa revisión, es que señala las líneas futuras de investigación de la IC, pues dice que Elizondo y Glitman (2002) mencionan que las próximas líneas de investigación se centran en el análisis de: infraestructura, tareas complementarias, ética, lenguaje y barreras de comunicación, aspectos socioculturales, áreas del conocimiento e interpretación de información. Así también, Ganesh et al. (2003), reconoce como próximas áreas de estudios: la relación entre la IC, la cultura y la estructura organizacional; el impacto en las decisiones de mercado y en quienes toman las decisiones y los usuarios; y, el desempeño y evolución de la IC. También Jaworksi et al. (2002) añaden que las líneas futuras de investigación tienen que centrarse en la búsqueda de IC en las organizaciones, en identificar las variables de redes, en el uso, en la independencia de los factores que afectan la IC y en las implicaciones de las TIC’s sobre la IC.

Para entender otro prisma sobre la IC, encontramos en el artículo del año 2012 “Vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva” de los autores/as María Isabel Ramírez, David Escobar Rua Bibiana Arango Alzate, investigadores de Colombia, nos plantea que la IC en cuanto estrategia de las empresas en Latinoamericana, no es común que se utilice, por un conjunto de factores. Primero, la baja cantidad de empresas de tamaño considerable. Aunque cabe anotar, que la VT e IC no es exclusiva de aplicar en empresas de gran tamaño, también es posible realizarla en Pymes e inclusive en instituciones educativas, centros tecnológicos y grupos de investigación. Es en este punto, en que los agentes del Sistema Nacional de Innovación comienzan a participar al apoyar o no el desarrollo de un sector productivo mediante servicios de VT e IC.

También apelan a que en la academia, no hay cursos sobre IC, por tanto las universidad no apoyan programas referidos a este tema, lo que conlleva a la falta de recurso humano capacitado. Finalizan planteando que esta práctica, aún sigue viéndose por muchos como algo cercano al espionaje corporativo. (Departamento de Innovación y Promoción Económica, s.f.; Álvarez, 2005; Sánchez-Torres, 2008; Esnal, 2009). A pesar de todo lo anterior, el desarrollo de la VT e IC en Latinoamérica sigue siendo viable, y cada vez está tomando más fuerza, ya que las organizaciones se han dado cuenta de la gran oportunidad que significa para fomentar el desarrollo económico y social de un país. (Sánchez-Torres, 2008)

Aunque lo esbocen desde un punto de vista empresarial, ya que lo hablan desde esa área, de todas maneras nos sirve para indagar como estos conceptos se están llevando a cabo en nuestra región, y así entenderlo mejor en nuestro contexto.

2.2. IC y los Profesionales de la Información (PI)

Denotamos que existe una línea dentro de esta área de mucha relevancia y que va en aumento tanto en la mención cómo en el estudio de su rol en esta disciplina, y es el profesional de la información. Es aquí donde podemos vincular esta disciplina con la bibliotecología, pues va a depender del uso que se le da, cómo sirva a los fines determinados, porque sabemos que es un término que viene de las empresas, pero como recurso y competencia se puede emplear en diferentes lugares de trabajo y una de las que tiene mayor utilidad en las bibliotecas, centro de documentación, por nombrar algunas.

En el texto de las autoras, Elea Giménez Toledo y Adelaida Román Román, titulado “Vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva: conceptos, profesionales, servicios y fuentes de información”, nos plantean el importante papel que desempeña el profesional de la información en la disciplina, debido a que puede realizar estudios bibliométricos y cienciométricos que permiten ampliar y diversificar campos de investigación en esta área. Esto lleva, a que se redefine el perfil del profesional del gestor de la información, que es necesario integrar en el ciclo completo de la vigilancia tecnológica. Nos dicen las autores, que la labor de este profesional está asegurada en vigilancia tecnológica, pero sólo participará en la generación de inteligencia en la medida en que pueda colaborar en el proceso de toma de decisiones.

En el estudio, llamado “Biblioteca I+D+I” de Carmen Pérez-Ventana Ortiz, Conxi Caro Benito y Marcos Catalán Vega, que habla sobre el desarrollo de un sistema de Vigilancia tecnológica como forma de innovar en una biblioteca hospitalaria. Señala que el profesional de la información tiene un papel fundamental dado que es el técnico especialista que conoce tanto las fuentes de información como las estrategias de búsqueda que pueden ser óptimas para encontrar la información crítica de la organización. El profesional de la información, puede asumir el rol de dinamizar, asesorar y canalizar el sistema de vigilancia.

Por su parte, el texto de la Asociación de Bibliotecas Especializadas, escrito por Eileen Abels, Rebecca Jones, John Latham, Dee Magnoni, Joanne Gard Marshall, llamado “Competencias para profesionales de la información del siglo XXI” del año 2003, nos especifica el rol del profesional de la información (PI) en la nueva era de telecomunicaciones. Un profesional de la Información (PI) usa estratégicamente la información en su trabajo para cumplir con la misión de su organización. El PI logra sus resultados a través del desarrollo, despliegue y administración de recursos y servicios informativos. El PI utiliza la tecnología, como una herramienta critica, para lograr objetivos. Los PI’s incluyen, pero sin estar limitados a: bibliotecarios, administradores de conocimiento, responsables de información, jefes de información, desarrolladores de páginas web, corredores informativos y consultores. (Abels, Jones, Latham, Magnoni, Gard, 2003)

Un aporte relevante que se desprende de este texto, es que nos explica qué son las organizaciones informativas, que son los lugares donde se desempeñan los PI. “Estas se definen como aquellas entidades que proveen soluciones basadas en la información a un determinado mercado. Algunos nombres usados comúnmente para estas organizaciones incluyen bibliotecas, centros de información, unidades de inteligencia competitiva, departamentos de Internet, centros de recursos del conocimiento, jefaturas de operaciones informativas, desarrolladores de páginas web, corredores informativos y consultores. (Abels, Jones, Latham, Magnoni, Gard, 2003). Con este alcance, entendemos que las prácticas aplicadas del desarrollo tecnológico, en este caso la disciplina de la IC, se realizan en variadas zonas de trabajo, es decir, se amplía el concepto que en un principio nació de las labores comerciales- empresariales.

En esta etapa, la información es conocimiento y por tanto deben ser los especialistas, los que dotan de ventajas competitivas a las organizaciones a las cuales pertenecen, pues son ellos los idóneos para resolver problemas y anticipar urgencias y/o necesidades en la información. Los PI juegan un rol crucial en organizar, acceder y recolectar coordinadamente recursos informativos relativos a la organización en su conjunto, siendo ellos los líderes en el diseño y en el uso ético de la información.

Para finalizar, se menciona que de todas formas los profesionales requieren constantemente actualizar su conocimiento de la tecnológica de la información y así mejorar su potencial. Las oportunidades emergentes continuas impulsarán a los profesionales preparados a escenarios aún no vistos de recuperación avanzada de información con nuevos escenarios de cooperación, interpretación, síntesis, desarrollo de productos y servicios virtuales a escala global.

3. Marco teórico
3.1. Definición de la Inteligencia Competitiva

Variadas son las definiciones que envuelven la Inteligencia Competitiva, ya que es un concepto aún en evolución. Según, el texto ya nombrado de Luis Massón “Inteligencia Competitiva: Bases Teóricas y Revisión de Literatura”, la Inteligencia Competitiva (IC) es una de las disciplinas emergentes que está concitando un interés creciente en el campo de la dirección estratégica. La Sociedad de Profesionales de Inteligencia Competitiva (SCIP) en Estados Unidos la define como un proceso ético y sistemático de recolección de información, análisis y diseminación pertinente, precisa, específica, oportuna, predecible y activa, acerca del ambiente de negocios, de los competidores y de la propia organización.

Sumado a lo anterior, Camilo Gómez Obando en su trabajo “Inteligencia Económica y Competitividad” de 2015, nos expone una recopilación de varias definiciones sobre la IC. Comienza nombrando que IC es el proceso de obtención, análisis, interpretación y difusión de información de valor estratégico sobre la industria y los competidores, que se transmite a los responsables de la toma de decisiones en el momento oportuno. (Gibbons y Prescott, 1996). Este concepto aparece en diferentes artículos, como una de las definiciones base para comprender la IC. También menciona que IC es el proceso a través del cual las organizaciones obtienen informaciones útiles sobre sus competidores que utilizan en sus planes a corto y largo plazo (Ettorre, 1995) y que la IC es el acceso a tiempo al conocimiento e información relevante en las distintas fases de la toma de decisiones. (Gilad, 1992).

Pere Escorsa, en la introducción de “La Inteligencia Competitiva: factor clave para la toma de decisiones estratégicas en las organizaciones”, complementa la definición que hizo el autor anterior, con respecto a Gibbons y Prescott diciendo que aparecen en ella las fases del proceso: a) obtención o captura de la información pertinente sobre un tema, problema o proyecto, b) procesamiento, análisis e interpretación de la misma, lo que a veces exige la búsqueda de información adicional c) comunicación del análisis efectuado a la dirección de la empresa o entidad, y, finalmente, d) toma de decisiones sobre la cuestión examinada por parte de la dirección.

En el trabajo final de Carmen Tamarit Giménez, llamado “Aplicación de la inteligencia competitiva y la vigilancia tecnológica en la Universidad Politécnica de Valencia: creación de un modelo de vigilancia tecnológica en el Centro de Apoyo a la Innovación, la Investigación y la Transferencia de Tecnología” de la Universidad de Politécnica de Valencia, plantea según la definición de Grey (2005), la inteligencia competitiva es “la recopilación y uso de los conocimientos sobre el entorno externo en que operan las empresas. Es un proceso que aumenta la competitividad mediante el análisis de las capacidades y las acciones potenciales de los competidores, así como la situación competitiva global de la empresa en su sector y en la economía”.

La IC es definida en la norma UNE 166006:20111 como un “proceso ético y sistemático de recolección y análisis de información acerca del ambiente de negocios, de los competidores y de la propia organización, y comunicación de su significado e implicaciones destinada a la toma de decisiones”. En definitiva, la IC es una acción que pretende definir, recopilar, analizar y distribuir información sobre productos, servicios, clientes, competidores o cualquier otro aspecto que nos ayude a elaborar y definir la estrategia a seguir en la toma de decisiones de una organización.

En otro texto, encontramos más apreciaciones sobre la IC. Este es una tesis de Magister de Clemencia Ospina Montes y Milena Gómez Meza, titulada “Modelo de Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva” de la Universidad Autónoma de Manizales que nos cuenta que en Mejía (2006) establece lo que sigue sobre la inteligencia competitiva: La inteligencia competitiva es una labor de la estrategia empresarial que busca, a través de investigación, conocer los competidores, para identificar sus capacidades críticas (fortalezas, debilidades, estrategias, productos y valores agregados ofrecidos al mercado). Este es un insumo fundamental para contratar el valor de la propia. Fleisher y Bensoussan (2002), a continuación hacen una reflexión sobre la conceptualización de lo que es la IC: Hay numerosas definiciones de Inteligencia Competitiva en la práctica contemporánea y academia. Nuestro actual sentido es que no hay una definición única, precisa y universalmente aceptada. Tal y como es vista generalmente la Inteligencia Competitiva, es el proceso por el cual las organizaciones reúnen información para la acción de los competidores y el entorno competitivo para aplicar esto a su proceso de planificación y toma de decisiones con el fin de mejorar su rendimiento. Inteligencia Competitiva vincula señales, eventos, percepciones y datos dentro de patrones y tendencias discernibles en relación con la empresa y entornos competitivos.

En términos de Leavitt, Prescott, Lemos y Hassanali (2004), el concepto de IC debe ampliarse: Es una parte integral de la toma de decisiones que se realiza en las organizaciones y en nuestras vidas personales. Las organizaciones inteligentes saben que para ser competitivas, tienen que anticiparse y reaccionar a los cambios dentro y fuera de su industria. Ellos también saben que requieren tener un plan para convertir datos en inteligencia a partir de la cual se toman estratégica y tácticamente importantes decisiones. La utilización de ese conocimiento, es llamado inteligencia competitiva, una práctica central en las principales organizaciones.

3.2. Diferencia entre la Vigilancia tecnológica (VT) y la Inteligencia Competitiva (IC)

Como se mencionaba al principio, los términos Inteligencia Competitiva (IC) y Vigilancia Tecnológica (VT) se cruzan en el proceso y aunque se han querido homologar, es necesario hacer una breve diferenciación para aclarar conceptos.

En el texto, ya citado de Elea Giménez Toledo y Adelaida Román Román del año 2001, nos informar que ambos conceptos IC y VT son procesos vinculados y unidos que se orientan en la mejora de la competitividad de las empresas. Dicen que si bien en otros países como EEUU o Francia son prácticas que se llevan realizando hace tiempo, en España ha comenzado a cobrar fuerza posteriormente, y usan estas disciplinas en sus trabajos tanto en empresas como en organismos públicos. Entonces afirman que la vigilancia tecnológica da paso o se incorpora dentro de la inteligencia económica, lo que supone utilizar la información obtenida relevante para la empresa de cara a la toma de decisiones acertada. Por esta razón se afirma que la vigilancia genera inteligencia.

Por su parte, Escorsa en la introducción de “La Inteligencia Competitiva: factor clave para la toma de decisiones estratégicas en las organizaciones”, expresa que buscando un mayor rigor, se pueden diferenciar ambos procesos, pues diría que la Vigilancia se evoca a las primeras fases del procesos, o sea, a la obtención de la información y, tal vez a su procesamiento inicial. En tanto, la Inteligencia se menciona en las etapas finales es decir, especialmente a la de análisis, que precede a la difusión y a la toma de decisiones. De alguna forma la información reunida debería transformarse en Inteligencia.

Complementando lo anterior, Camilo Gómez, nos señala que la Vigilancia hace énfasis sobre uno de los componentes de la Inteligencia competitiva mientras que ésta tiene un contenido más amplio que el de la Vigilancia. Las características finales que resultan de ambos proceso es lo que lleva a distinguirlo uno del otro, el autor plantea que la Vigilancia se centra principalmente en observar, captar y analizar información relevante principalmente de tecnología pero puede incidir en otras áreas. Por otro lado la Inteligencia Competitiva analiza el conjunto de los factores que influyen en la competitividad de la empresa (factores de mercado, competidores, legislación, etc.).

La conexión con decisiones estratégicas suele ser mayor, ya que las labores de inteligencia permiten estar actualizando constantemente el escenario de la empresa. La Vigilancia es un concepto que se lleva implementando hace mucho tiempo pero con el paso del tiempo ha ido evolucionando y se han ido introduciendo nuevos competidores, introducción de nuevos conocimientos, lo que ha provocado que el concepto se amplíe a Inteligencia Competitiva. (Gómez, 2015)

3.3 Vigilancia tecnológica (VT) e Inteligencia Competitiva (IC) en las bibliotecas

En el texto de Silvina Marcela Angelozzi y Sandra Gisela Martín titulado “Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva: aportes desde las bibliotecas y centros de documentación”, hacen referencia directa a este tema, nos presentan las ventajas que se pueden obtener al poner esta disciplina a disposición de las bibliotecas, centro de documentación o instituciones de investigación.

Esto se enmarca en la idea de que la tecnología favorezca e impulse el sector productivo, a través de la I + D + i, es decir, los conceptos de Investigación + Desarrollo + Innovación Tecnológica. Por tanto, es mediante el desarrollo tecnológico que las organizaciones obtienen el conocimiento “Know How ” (saber hacer) y desarrollan los prototipos o plantas pilotos. Entonces, la innovación se vuelve clave como actividad cuyo resultado es la obtención de nuevos productos o procesos, o mejoras sustancialmente significativas de los ya existentes. (Angelozzi, Martín, 2011).

Es aquí donde comienzan a utilizar nuevas disciplinas para mejorar servicios o maximizar recursos. Según el artículo, en este caso se habla directamente de un Sistema de vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva, cuyo fin es facilitar la formación y estructuración en las organizaciones en la observación del entorno para apoyar la toma de decisiones en todo nivel de la organización hasta que se implante un sistema permanente de VT.

La VT genera un valor agregado, partiendo de la obtención de datos y/o información para una adecuada toma de decisión, y finalizando en un proceso de obtención de conocimientos que termina en la inteligencia competitiva. La VT constituye un factor clave para la gestión de proyectos de I+D+i. Existe un gran cúmulo de información disponible en distintas fuentes de información (artículos científicos-técnicos, patentes, bases de datos, buscadores especializados, etc.) pero si no se vigila y detecta correctamente puede que una organización termine investigando lo ya investigado o que quiera patentar lo ya patentado. (Angelozzi, Martín, 2011).

LA VT, tiene múltiples beneficios a las empresas u organizaciones donde se aplique como: anticipar cambios referidos a amenazas y oportunidades, reducir riesgos en virtud de los competidores, clarificar opciones en cuanto a mejorar estrategias y prácticas y cooperar en identificar nuevos socios o enlaces con el sector productivo. Estas prácticas no son nuevas en cuanto, a que las empresas llevan años utilizándolas, es sólo que en el actual contexto han adquirido mayor importancia.

Ahora bien, si nos centrarnos en las bibliotecas, hay que entender que también evolucionan al conjunto son la sociedad. Hoy nos encontramos en la sociedad del conocimiento y es aquí donde se pone énfasis en el usos de las nuevas tecnologías y mayor aún en la eficaz gestión del conocimiento, por tanto las ventajas se dan por lo que se sabe hacer y por sus conocimientos. A continuación un pequeño cuadro explicativo de la evolución de las bibliotecas.
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Fuente: (Angelozzi, Martín, 2011)
Aquí podemos apreciar, que en la base se encuentran los datos, donde vemos la etapa conservadora de las bibliotecas, en el cual sólo se coleccionan documentos, siendo el acceso reducido a ciertas personas. Con la invención de la imprenta, la reproducción aumenta y se transforman los datos en información, lo que conlleva su organización, clasificación y catalogación, abriendo las bibliotecas a usuarios, convirtiéndose así en mediadores entre los usuarios y los documentos. Posteriormente, cuando ya surgen los recursos tecnológicos, las bibliotecas se transforman en facilitadores y gestoras de la información, orientando a los usuarios en la búsqueda de información. En la actualidad, las bibliotecas cumplen un rol más activo en la sociedad del conocimiento, pues contribuyen en la creación de nuevos conocimientos, convirtiéndose así en gestores del conocimiento.

Entonces si hablamos de los servicios y productos de las bibliotecas, en una visión tradicional sería visto como los encargados de las compras del fondo documental y su custodia. Pero en las nuevas bibliotecas, que incluyen los centro de información o de documentación hablamos de añadir valor a la información, entregando diversos servicios y productos.

Algunos de los servicios apropiados para la VT están: Alertas informativas que puede realizarse a través del Boletín de Alertas, los boletines de alerta responden al clásico concepto de servicio de difusión selectiva de información (DSI), consisten en el envío sistemático de novedades producidas en un ámbito de vigilancia concreto; compilaciones de noticias e informaciones científicas y técnicas; obtención de artículos científicos y técnicos; búsquedas de información especializada, la búsqueda y selección de información relevante se realizará estableciendo una estrategia y acciones de búsqueda en las fuentes seleccionadas; agenda de eventos (talleres, jornadas, seminarios, etc.) en un tema dado; lista de discusión; mapa de fuentes de información que es la búsqueda, selección, valoración de fuentes formales e informales y modo de acceso. Actualización permanente de la base de datos de fuentes de información, con información pertinente de las mismas, para asegurar un acceso ágil (Angelozzi, Martín, 2011).

Para concluir, el artículo señala que la VT y la IC que vienen de los conceptos empresariales, suponen una oportunidad para los profesionales de la información, y no sólo para ellos pues también significan una oportunidad para las unidades de información, ya que desde la VT pueden extrapolar métodos, productos y técnicas de la información y documentación al ámbito de la gestión de organizaciones, sobre todo en innovación. Para las unidades de información los proyectos de VT se integran de manera natural a la evolución de sus servicios, sin trastocar los fines esenciales de su labor, sino que más bien se adapta a los avances tecnológicos actuales, principalmente en los referidos a la información.

4. Conclusiones

La IC es una disciplina que deriva de las empresas, y ha sido usada por ellos hace tiempo. Es con el avance acelerado de la tecnológica, se ha vuelto más relevante por el uso y beneficio que denota a las empresas que la ocupan como herramienta de mejoramiento productivo, porque al identificar evidencias valiosas para la competitividad de la organización, puede prever movimientos a seguir, con la detección de acciones estratégicas futuras o presentes del entorno.

De igual manera, este concepto se puede extrapolar a otras organizaciones e instituciones que pueden aumentar sus potencialidades a través de estas nuevas herramientas. Dentro de las instituciones que ayuda y que se puede utilizar la IC, están las unidades de información, a esto nos referimos con bibliotecas, centro de documentación e investigación que en el último tiempo han incursionado en estos conceptos y se han actualizado en el avance tecnológico actual.

Ahora que ya entendemos de mejor manera, lo que significa y lo útil que es usar esta disciplina, la inteligencia competitiva que va de la mano de la vigilancia tecnológica, sugiera también una oportunidad importante para los profesionales de la información, debido a que supone un buen nicho de desempeño, pues son ellos los llamados a encausar estas nuevas herramientas tecnológicas. Por tanto, se incluyen mayores áreas de trabajo para los profesionales que vayan acorde con el avance tecnológico y tomen el control no sólo en la vigilancia tecnológica, sino que también en la toma de decisiones, donde está la inteligencia.

5. Referencias
1. Abels, Eileen, Jones Rebecca, Latham, John Dee Magnoni, Gard Marshall, Joanne (2003)“Competencias para profesionales de la información del siglo XXI” [Consultado el 8 de julio 2916] Recuperado de:

Click to access competencias_profesionales_trabajadores_informacion_sla.pdf


2. Angelozzi Silvina, Martín Sandra, “Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva: aportes desde las bibliotecas y centros de documentación” [Consultado el 6 de julio 2916] Recuperado de:

Click to access 2011%20Vigilancia%20Tecnol%C3%B3gica%20e%20Inteligencia%20Competitiva%20aportes%20desde%20las%20bibliotecas%20y%20centros%20de%20documentaci%C3%B3.pdf


3. Comai, Alessandro. “Inteligencia competitiva: logros y desafíos”. El profesional de la información, 2011, septiembreoctubre, v. 20, n. 5, pp. 489-493. [Consultado el 4 de julio 2916]. Recuperado de http://dx.doi.org/10.3145/epi.2011.sep.01
4. Escorsa, Pere “La Inteligencia Competitiva: factor clave para la toma de decisiones estratégicas en las organizaciones”. [Consultado el 5 de julio 2916] Recuperado de: http://www.madrid.org/bvirtual/BVCM001891.pdf
5. Garcia-Alsina, M. and Espinet, E. (2012). “Inteligencia competitiva: corpus teórico y prácticas. Ibersid: revista de sistemas de información y documentación”, [online] 6(0), pp.77-88. [Consultado el 6 Jul. 2016].
Recuperado de: http://www.ibersid.eu/ojs/index.php/ibersid/article/view/3980/3686
6. Garcia-Alsina, Montserrat; Ortoll, Eva; López-Borrull, Alexandre. “Aplicaciones emergentes de inteligencia competitiva en las universidades”. El profesional de la información, 2011, septiembre-octubre, v. 20, n. 5, pp. 503-509. [Consultado el 6 de julio 2916] Recuperado de: http://dx.doi.org/10.3145/epi.2011.sep.03
7. García Sánchez-Crespo, Y. (2012). “Aplicación de la Inteligencia Competitiva y la Vigilancia Tecnológica en la Universidad Politécnica de Valencia: creación de un modelo de Vigilancia Tecnológica en el Departamento de Comunicación Audiovisual”, Documentación e Historia del Arte. [Consultado el 4 de julio 2916]. Recuperado de: http://hdl.handle.net/10251/18172.
8. Giménez-Toledo, Elea and Román, Adelaida “Vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva: conceptos, profesionales, servicios y fuentes de información”. Technology watch and competitive intelligence: concepts, professionals, services and information sources. El profesional de la información, 2001, vol. 10, n. 5, pp. 11-20. [Consultado el 5 de julio 2916]. Recuperado de: http://digital.csic.es/handle/10261/4369
9. Giménez, Tamarit C. (2012). “Aplicación de la inteligencia competitiva y la vigilancia tecnológica en la Universidad Politécnica de Valencia: creación de un modelo de vigilancia tecnológica en el Centro de Apoyo a la Innovación, la Investigación y la Transferencia de Tecnología”. [Consultado el 5 de julio 2916]. Recuperado de: http://hdl.handle.net/10251/17403.
10. Gómez Obando, C. (2015). “Inteligencia económica y competitividad”. [Consultado el 4 de julio 2916]. Recuperado de: http://hdl.handle.net/10251/55356.
11. Gómez, Marco S. (2012). “Aplicación de la inteligencia competitiva y la vigilancia tecnológica en la Universidad Politécnica de Valencia: creación de un modelo de Vigilancia Tecnológica del Instituto de Diseño y Fabricación (IDF)”. [Consultado el 6 de julio 2916]. Recuperado de: http://hdl.handle.net/10251/17404.
12. Massón Guerra, José Luis “Inteligencia Competitiva: Bases Teóricas y Revisión de Literatura” Inteligencia Competitiva-Competitive Intelligence (2006) [Consultado el 7 de julio 2916]
Recuperado de: http://works.bepress.com/jose_luis_masson_guerra/5/
13. Ramírez, M. I., Rua, D. E., & Alzate, B. A. (2012). “Vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva. Gestión de las Personas y Tecnología”, (13), 149-153. [Consultado el 6 de julio 2916]
Recuperado de: http://www.revistas.usach.cl/ojs/index.php/revistagpt/article/download/614/592
14. Pérez-Ventana Ortiz, Carmen Caro Benito, Conxi, Catalán Vega Marcos, “Biblioteca I+D+I” [Consultado el 9 de julio 2916] Recuperado de: http://docplayer.es/6738907-Inteligencia-competitiva-biblioteca-hospitalaria-innovacion-vigilancia-tecnologica.html

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